Honorable Doctora Vanda Pignato, Primera Dama de la República y Secretaria de Inclusión Social
Mi colega, señora Carmen Rosa Villa Quintana, Representante para América Central de la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Excelentísima Doctora María Isabel Rodríguez, Ministra de Salud
Excelentísimo señor Manuel Melgar, Ministro de Justicia y Seguridad
Honorable señor Florentín Meléndez, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia
Licenciada Sonia Elizabeth Cortéz de Madriz, Procuradora General de la República
Señora Yanira Argueta, Directora Ejecutiva del ISDEMU
Licenciada Noris Flores Urquiza, Jefa de la Unidad del Menor y la Mujer, de la Fiscalia General de la República
Señora Raquel Caballero – Procuradora Adjunta para los derechos de la Mujer y la Familia
Señoras representantes de las organizaciones de mujeres y otras organizaciones de la sociedad civil
Señoras, señores de la academia y jóvenes estudiantes que nos acompañan
Queridas y queridos colegas del Sistema de las Naciones Unidas
Amigas y amigos de la prensa
Amigas y amigos todos
Es para mí un verdadero placer, darles la más cordial bienvenida a este Foro, donde se estará presentando la publicación “Violencia contra las mujeres en El Salvador: Observaciones y recomendaciones de los Órganos de Tratado, procedimientos especiales y Examen Periódico Universal”, al mismo tiempo que se estarán desarrollando dos paneles sobre las diferentes dimensiones de cómo abordar el tema de la violencia contra las mujeres en El Salvador.
Esta publicación, cuya edición ha sido liderada por las y los colegas de la Oficina Regional del Alto Comisionado de Naciones para los Derechos Humanos en Panamá, en coordinación con el Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador y el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), muestra, como más adelante presentará mi colega Carmen Rosa, una interesante compilación de las observaciones y recomendaciones de los diversos mecanismos de supervisión de derechos humanos en el sistema de las Naciones Unidas hacia el Estado salvadoreño, focalizados particularmente sobre el tema de violencia contra las mujeres.
Y es que en El Salvador, la violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas constituye una de las principales preocupaciones en la agenda pública del país. El Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 destacó que, además de los problemas de delincuencia organizada, la narcoactividad, y los delitos asociados con pandillas, existen otras inseguridades invisibles y silenciadas como la violencia contra las mujeres, una temática al margen de las discusiones sobre seguridad ciudadana.
La situación de la violencia en El Salvador es alarmante con un promedio de 12 a15 homicidios diariamente. Esta situación repercute en diferentes ámbitos: la violencia al interior de la familia afecta a una mujer cada 7 minutos según informes del ISDEMU en 2009, y se han registrado un aumento sostenido de casos, pasando de 3,804 en el 2002 a 6,235 en 2008.
Los delitos sexuales aumentaron un 72% entre 2000 y 2009 y son las mujeres, adolescentes y niñas las que representan el 90% de las víctimas. Las agresiones sexuales, por su parte, se incrementaron en un 141% en el período de 2002 a 2009 y nuevamente, son las mujeres, adolescentes y niñaslas víctimas en el 89% de los casos.
Los siguientes datos no son más alentadores: los feminicidios han ido aumentando considerablemente. Según un estudio desarrollado por el Centro Reina Sofía, El Salvador ocupa el primer lugar del mundo entre 44 países con la mayor tasa de femicidios (129.46 por millar de mujeres), y en general, el aumento porcentual de la tasa de homicidios de mujeres han sido más alta que la tasa correspondiente a los homicidios de hombres en los últimos años. 7 mil 240 mujeres fueron víctimas de diferentes delitos durante el primer semestre de 2011. Las denuncias más frecuentes corresponden a violaciones, lesiones, violencia intrafamiliar y amenazas.
Los impactos de la violencia contra las mujeres son innumerables y multifacéticos: datos oficiales han señalado que la violencia supone un costo elevado que representa el 10.8% del PIB para las instituciones estatales, y tal como lo indica el último cuaderno sobre Desarrollo Humano del PNUD: “La igualdad y la equidad de género en El Salvador”, la violencia contra las mujeres tiene efectos destructivos sobre el capital social y el sistema democrático del país.
En un contexto como éste, es necesario que la respuesta del Estado se enfoque en elementos de prevención, disminución y atención a las víctimas de la violencia de género, evitando su revictimización y poniendo al centro al ser humano, atendiéndoles con la calidez necesaria. En este sentido nos complace reconocer los importantes avances que El Salvador ha logrado en este campo. Ejemplo de ello son los recientes marcos normativos aprobados como la “Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres”, y la “Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres en El Salvador”, con mecanismos que abordan elementos de prevención, protección, asistencia y creación de una institucionalidad para apoyar a las mujeres víctimas de violencia; el Convenio para la implementación del modelo interinstitucional e intersectorial de atención integral a la violencia sexual; y otras muchas iniciativas que se impulsan desde diferentes ámbitos de la vida nacional.
Pero aún cuando los logros son muchos y hay importantes avances, hay un gran camino por recorrer.
En primer lugar, se debe sensibilizar y concientizar a la sociedad salvadoreña en general, que el problema de la violencia de género es de naturaleza, tanto pública como privada. En segundo lugar, debemos de fortalecer las capacidades de los funcionarios y funcionarias que tienen competencias y atribuciones para atender a víctimas de violencia de género, para que puedan prevenir, detectar y atender adecuadamente los casos que se les presenten. En tercer lugar, debemos de trabajar en la generación de un sistema de información nacional que nos permita caracterizar y abordar más efectivamente este grave fenómeno social.
Finalmente, se deben propiciar la articulación de esfuerzos entre las instituciones del Estado y las organizaciones de la sociedad civil, a fin de complementar el quehacer para la prevención, con acciones que incluyan el seguimiento a los mecanismos de implementación de las leyes existentes y la atención de las víctimas de la violencia de género, con estrategias comunitarias que se basen en la generación de redes de apoyo y solidaridad. Así como propiciar el fortalecimiento de la sociedad civil para exigir la rendición de cuentas y ejercer la contraloría social.
Sin duda alguna, la publicación que se presentará este día, así como las ponencias que se compartirán en los dos paneles siguientes, serán una valiosa herramienta que permitirá evaluar la situación de la violencia de género con un enfoque de derechos humanos en El Salvador y que se suma a los esfuerzos que desde los diferentes sectores se vienen realizando.
Como Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador, reiteramos nuestro compromiso con el tema y nuestro deseo de continuar apoyando los esfuerzos nacionales por erradicar este terrible flagelo. Finalizo mi intervención, citando las palabras de nuestro Secretario General, Señor Ban ki-Moon que en el marco de su Campaña ¨Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres¨ dice: “Hay sin embargo, una verdad universal, aplicable a todos los países, culturas y comunidades: la violencia contra la mujer nunca es aceptable, nunca es perdonable, nunca es tolerable”.
Muchas gracias.




