emergencia Tormenta 12E El Salvador 2011


naciones Unidas en los Acuerdos de paz de el Salvador

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Entrevista Anders Kompass, director de Operaciones en el Terreno de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sobre 20 años de los acuerdos de paz

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¿Qué significó para Naciones Unidas el proceso salvadoreño?

Significó mucho, primero porque Naciones Unidas pudo participar con propuestas como facilitador y mediador en el proceso de negociación entre las partes. También facilitó un clima de confianza porque Naciones Unidas tenía mucha credibilidad ya que estaba trabajando en la parte humanitaria con los desplazados, con los refugiados, con programas que tenían una larga presencia en el país. Todo esto hizo que Naciones Unidas jugara ese papel y que terminara de una manera muy exitosa con la firma de los acuerdos de paz y luego con todas las tareas de monitorear y verificar el cumplimiento de esos acuerdos. También le tocó al Sistema de Naciones Unidas formular propuestas y proyectos para implementar los acuerdos de paz.

En aquel tiempo había un contexto mundial y también otras experiencias que Naciones Unidas había acompañado, en ese contexto y con esas experiencias ¿cómo se valora la experiencia de El Salvador?

Fue la primera, creo yo, donde realmente Naciones Unidas pudo trabajar en una manera tan integral. No solamente en la parte tradicional, con los cascos azules, la verificación del cese al fuego y la finalización del conflicto. Aquí realmente lo importante fue todo lo demás: la creación de nuevas instituciones, los programas de desmovilización y reinserción, los programas socioeconómicos y también las mismas negociaciones. Fue la primera vez en el mundo que el primer acuerdo firmado fuera uno de derechos humanos y que se instalara una misión para verificar solamente el acuerdo de derechos humanos, también fue la primera vez. Hoy en casi todas las negociaciones y procesos de paz hay un acuerdo de derechos humanos, hay una parte de la misión de las Naciones Unidas que verifica también el cumplimiento de los derechos humanos, y eso es también gracias a la experiencia de El Salvador.

Tras veinte años de firmados los acuerdos de paz en El Salvador ¿cree que se puede catalogar como una experiencia exitosa?

Absolutamente. En la parte política fue un proceso ejemplarizante porque los acuerdos de paz, realmente tuvieron como propósito crear las condiciones para que los propios salvadoreños, de diferentes puntos de vista y de diferentes ideologías, pudieran trabajar en libertad y ponerse de acuerdo. Ahora los actores y los nuevos actores presentes en el país tienen libertad de expresión, libertad de asociación; pueden utilizar esa libertad para poder encontrar soluciones a los viejos y a los nuevos retos en el país.

¿Cuál es su valoración respecto a esta conmemoración?

Para mí fue un día importante. Fue muy emocionante poder estar en El Mozote, ayer por la mañana. Me parece importante que en este proceso, como en cualquier proceso, no se descuide el dolor que se causó durante el conflicto. Hay todavía gente que sufrió violaciones de derechos humanos y quizás, si no se logra compensar y encontrar la justicia en lo más perfecto, lo importante es por lo menos dar el reconocimiento a esas personas para que esto no se quede en el olvido, porque eso queda como una herida, no solamente a nivel personal, sino también en la sociedad y tarde o temprano hay que responder a esto para poder también seguir mirando hacia el futuro. Por eso fue muy importante el acto y las palabras del presidente ayer en El Mozote.

También el acto en el congreso. Me parece importante que fuera obra de los partidos políticos porque ellos tienen un compromiso importante, no solamente por haber logrado avanzar a donde estamos ahora, sino también para poder trabajar todo lo que ahora preocupa a la sociedad salvadoreña como la inseguridad, la falta de oportunidades, la pobreza, y en ese sentido el liderazgo político en el congreso es muy importante.

¿Cómo ve al país después de ese período que usted vivió, como lo encuentra ahora?

Bueno, es difícil decirlo porque he estado muy poco tiempo, pero escuchando a los actores que negociaron los acuerdos y que todavía están presente y a otros actores políticos, siento que hay una madurez en el discurso y bastante similitudes, por lo menos en el discurso, de reconocer los avances, pero también lo que ahora son desafíos importantes para el país y de expresar la necesidad y la voluntad también de encontrar acuerdos, consensos, independientemente de que son también contrincantes políticos. Eso me parece mu importante porque es reflejo de una maduración.

Y luego también la gente con la que me he encontrado ha sido muy lindo, mucha gente que conocí, con quien trabajé, que se ha acercado a saludarme, a agradecerme, a apoyarme y he sentido esa misma pasión que hay en este país de la gente. La fortaleza de este país es la gente.

Últimamente se ha estado hablando de la necesidad de una nueva generación de acuerdos de paz para enfrentar los retos que tiene el país ¿qué de lo que se hizo anteriormente habría que rescatar?

Yo creo que el significado de los acuerdos de paz es no ponerse en una situación muy dramática porque el costo fue muy grande para llegar a sentarse y consensuar. Esa es la vida democrática en todos los países y creo que en todas las comunidades, en todas las familias. Hay que discutir y hay que saber ponerse de acuerdo para avanzar, y para eso creo que cada uno tiene que hacer concesiones. Muchas veces lo que sale es mejor que si uno está imponiendo nada más su visión. Entonces, sí o no, con acuerdos o no, pero la vida democrática es saber discutir y consensuar.

 

 
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